21 may 2010

Usted es el culpable

Hace tiempo que lo traigo en mente, desde aquella reunión en la que nos encontramos y me pareció usted particularmente atractivo, aunque he de confesarle que siempre me lo ha parecido, mientras conversábamos me cruzo el deseo de besarlo, así, sin más; la razón me jalo el hombro haciéndome reaccionar, disipando aquella idea.

El deseo de besarlo comenzó a cruzarse más seguido en los pasillos de mi pensamiento, mientras tomaba café los viernes por la tarde, mientras leía, mientras escribo, mientras camino a casa, mientras hago el recuento de mi día en cama. Al principio era, creo yo, una inocente curiosidad: ¿A que sabrán sus besos? ¿Cómo se sentirán sus labios sobre los míos? ¿Le gustaría sentir los míos? Pondría mi mano sobre su nunca mientras le beso y después...

Mis pensamientos comenzaron a oscilar entre la curiosidad y la fantasía; fantasías de tenerle, de abrazarle, de amarle; de la fantasía ha seguido a mis sueños, donde todo es tan vívido, donde encuentro en usted el equilibrio entre el romance y la pasión, donde me hace despertar al borde del éxtasis. Trato de razonar conmigo misma pero usted sigue necio colándose en mis noches, en mi cama, donde parece conocer cada una de mis utopías, donde somos uno.

Mi mal hacia usted va empeorando, me di cuenta el día que llamo para preguntar una nimiedad y sentí ese mariposeo quinceañero en mi estomago. ¿A caso soy victima de un extraño sortilegio? Así que en nombre de la amistad, de varios años ya, que tenemos, le pido, le suplico, y en caso extremo, le exijo salga de mis sueños.

19 may 2010

Carta a un amigo

Sabes me quede pensando un rato en lo que me contabas, de las cosas que ignorabas cuando niño, de no saber nadar y no haber visto el mar, etc.

Creo que en eso coincidimos en la ignorancia, más que ignorancia creo son ausencias, ausencias de saber, conocer y hasta tener, me doy cuenta que lo que no sabía o lo que no tenía, en realidad no lo necesitaba, claro me hubiera gustado que las cosas fueran diferentes, que el futuro fuese un poco más claro y el presente un tanto más conciente.

Pero en algunas cosas creo haber tomado las decisiones correctas, por ejemplo, un día siendo muy pequeña, tal vez 5 o 6 años una compañera de la escuela me dijo que su papá le leía cuentos para dormir, el mío a penas me miraba, le dije a mi madre si me compraba un libro de cuentos a lo que me dijo, “primero hay que comer para esas tonterías no hay dinero” entonces decidí que si nadie me contaba cuentos yo los inventaría, así sobreviví a mi infancia contándome cuentos cada noche; un tío tenía en su casa muchos cuento de Mafalda y la Familia Burrón, leí todos lo que puede, mi primer libro fue “Cien años de soledad”, mi único regalo de 15 años, era una edición vieja y tiene una dedicatoria de un desconocido, lo conservo con mucho cariño.

En mi adolescencia mi escapatoria y refugio fue la escuela, ahí te conocí y un par de amigos que al día de hoy conservo, aunque estén lejos.

No sabía muchas cosas, tampoco conocí el mar hasta los 18 años, nunca salí en un bailable en la escuela, nunca salí de excursión, nunca supe que tener una carrera universitaria podría salvarme la vida, nunca tuve un lindo vestido, ni los juguetes que quería, sólo una vez en mi infancia me compraron un pastel de cumpleaños, raras veces fuimos al cine, nunca había visitas en la casa de amigos o familia, mi madre nunca durmió a mi lado abrazándome, un día me quede sin zapatos para ir a la escuela y no fui, sólo había una bicicleta en casa y era para todos, el suéter de mi uniforme era de niño, el de mi hermano que dejo de quedarle un día; nunca me peinaban para ir a la escuela, yo planchaba y lavaba mi uniforme, lo queme varias veces, nunca desayune antes de la escuela, empecé a cocinar a los 10 años, nunca nadie me enseño a maquillarme; nunca salí de viaje con mi familia, nunca alguien me dijo “te quiero”, un tiempo no tuvimos tele y me hice adicta a la radio.

Pero todo lo que no tuve no le quitaron significado a quién soy, todo lo que no tuve me ayudo sin darme cuenta a ser quién soy, me permitieron como a pocos niños tener mascotas y de las más variadas, tuve una víbora que mi hermano encontró en el mercado de Jamaica, muchos perros, grandes compañeros de viaje, mi perro snoopy me acompañaba a la parada del camión cuando iba a la secundaría, después de que murió lo vi una vez en casa y hasta lo salude, había olvidado su muerte así que no me asuste, aprendía sobre la muerte con ellos, tuve conejos, una gallina y hasta un ratón que me negué a sacrificar en el laboratorio de la escuela, me salí con él y lo adopte. Cuando entre a la universidad supe que había leído más que el promedio. No tener tele me llevo a conocer a la Tremenda Corte, Kaliman, los cuernos de la luna y muchas radio novelas, nunca mi madre me abrazo para dormir o decirme te quiero, pero mi día favorito fue cuando salimos a pasear en la única bicicleta que teníamos sólo ella y yo, ese día supe que me quería. Mis juguetes favoritos fueron mis patines y una casa de madera que podía armar como más me gustara; tal vez, nunca fui la niña más bonita ni la mejor peinada o vestida de la escuela, pero coleccione todos los libros que pude, nadie me contó cuentos pero tenía un LP de los Aristogatos que escuche miles de veces, nunca vi la película, pero la imaginaba y Tintan era la mejor voz, no íbamos al cine pero eso ayudo que sea mi afición, nunca viaje pero el cine me llevo a los lugares que no imagine que existieran y que un día visitaré como el circulo polar; he ido a varios conciertos, y bailar es un festín para mi alma; de muchas amigas contemporáneas y hasta más pequeñas soy de las pocas que saben cocinar. Hoy cada vez que hablo con mi madre o mi hermano Memo, Cemelli y grandes amigos siempre me despido con un abrazo y un te quiero tal vez mañana no este para decirlo y quiero que lo tengan presente siempre. Sigo sin desayunar antes de salir de casa, pero me cuido mucho, me alimento bien porque mi cuerpo es mi casa, y le doy gracias a Dios ser una mujer sana y completa.

Tengo pendiente aprender a nadar, viajar más, leer más, aprender dos o tres idiomas por lo menos, tener un hijo y un marido que me apoye y que rían mucho conmigo. La vida no me dio muchas cosas pero me ha dejado grandes lecciones y eso no cualquiera lo tiene y lo entiende; ha cruzado mi camino y mi vida con grandes personas como tú y eso poca gente puede decirlo, la maldad del mundo no ha tocado mi alma y eso poquísima gente puede decirlo.

Ahora sonrío ante las cosas que no tuve, miro al cielo y le doy las gracias, por que aprendí que algunas puedo tenerlas, otras no las necesite y por lo tanto no son indispensables, cuando tenga un hijo tendré la oportunidad de enseñarle muchas cosas y emprender esos viajes, jugar esos juegos, y enseñarle el justo valor de lo material.
No te sientas mal flacucho de todo lo que no sabías y lo que no tuviste, seguramente también tienes historias y lecciones como las mías, en eso nos parecemos mucho.

18 may 2010

Y la rana salto...



Siempre he tenido miedos, los colecciono desde la infancia, tengo miedos razonables y sin razón; puedo acomodarlos y clasificarlos de formas variadas, hacer una base en excel sobre ellos: nombre, origen, años de insana convivencia; acomodarlos “como en una procesión” diría Benedetti.

Y haciendo esta clasificación de mis miedos el que más me puede y me hace ver mi suerte es la altura, no se de dónde vino, ni quién lo invito a habitar en mi mente, la cuestión es que me sudan las manos tan sólo de pensar en estar expuesta a la altura, me pone mal el saber que mis pies no se encuentran en el globo terráqueo, me siento al borde de la locura, del desmayo, del terror.

No soy una persona aventurera, arriesgada o aficionada a la adrenalina, soy más bien del tipo tranquilo, meditabundo y ensimismado, lo más osado en mi vida fue subirme a las tazas locas, que sólo giran y giran, ocasionándome en aquella ocasión una revoltura estomacal que salió en cuanto puse un pie en la tierra.

Pero como en película hollywodenses llego el día de enfrentarme a mi miedo. Una amiga muy querida, y arriesgada en la vida, decidió celebrar sus 30 años de feliz existencia saltando en paracaídas, fui convocada al llamado de amistad y festividad, he de mencionar que ella conoce bien este miedo mío y a sabiendas de ello y de forma considerada me dio 24 horas para pensar y decidir en saltar o únicamente verla saltar. Lo medite, lo consulte con la almohada y me dije: ¿Cuándo podré hacer esto nuevamente? Y francamente no se porque le temo tanto, así que decidí saltar en paracaídas no sin antes prometerme no pensar en ello hasta el día acordado.

La fecha llego, me levante muy temprano, llegamos al lugar, no saben las ganas que tenía de fumar, pero maldición lo deje hace casi un año; una cerveza no era la opción a tan temprana hora y con sólo un yogurt en el estomago, así que mordiéndome las uñas espere mi turno. Mi nombre fue voceado y me presentaron a Jorn, un tipo alemán guapísimo, que sería como bien lo dijo él “mi héroe de ese día” me dio el traje rosa ridículo para ponerme y las indicaciones para el momento del salto: “debes flexionarte en forma de plátano, subiremos 10,000 pies y tendremos una caída libre de 30 segundos a 200 km/h” – lo dijo como si cualquier cosa, como si el miedo que tenía confinado en lo más recóndito de mi cuerpo fuera de mínima importancia.

Subimos a la avioneta, que por cierto no tenía puerta, me dijo como colocarme para saltar y que él haría el resto, arranco la avioneta; el viento era más frío cada vez que remontábamos el vuelo, el ruido del motor ensordecía y Jorn me dijo: tenemos 20 minutos duérmete, acomodándose tranquilamente junto al piloto y el camarógrafo, qué????!!! ¿Crees que voy a dormirme con todo el miedo que he cargado?
Fueron 20 eternos minutos, ahí estaba, sola, a punto de lanzarme al vacío, claro en paracaídas, pero finalmente al vacío; me preguntaba sí dejar el cigarro fue bueno? Sí estaba en mis cabales al decidir saltar?, reclamándome por hacerme esto, no podía mirar hacía la puerta, así que cerré mis ojos y comencé ejercicios de respiración para tranquilizarme. Jorn miro al vacío consulto su altímetro y me dijo - es hora ven vamos a engancharnos- engancho mi arnés al suyo, me coloco los lentes, le dijo al piloto que un poco más al frente, de verdad quería gritar y decirle noooooo yo aquí me quedo con el piloto pero era demasiado tarde para ello, me dijo saca el pie, jalo mi cabeza hacia él y saltamos.
Es la sensación más horrible que he tenido, me sentí pesada, sentía mi cuello y mi garganta duras, demasiado duras, ahora se que me sentía así por que estaba de cabeza, veía la tierra, ¡¡¡mi planeta estaba allá abajo y sin mi!!!!, estaba tan asustada que no podía cerrar los ojos, Jorn comenzó a estabilizarnos y finalmente quedamos en horizontal, el viento me pegaba en la cara y seguía con la mirada fija en la tierra, me levanto el rostro para que pudieran tomarme fotos, olvide que contrate un camarógrafo para tener testimonio de que lo había hecho, movía mis brazos como alas para sentir el viento, me hizo mandar besos a la cámara; poco a poco fui saliendo del shock en el que había entrado, - ¿¿Buzz estamos volando?? No Woody estamos cayendo con estilo – es casi como volar, es una sensación de libertad inigualable, allá arriba la perspectiva cambia y no sólo en lo evidente, eres un ser sin cargas, sin nada que perder y todo por ver, por hacer, el arriba y abajo se confunde o por lo menos la línea divisoria es prácticamente imperceptible, eres libre, mortal y capaz de todo.
Jorn me dio la indicación de recoger mis brazos para abrir el paracaídas; con el paracaídas abierto es otro salto, planeando disfrutas mejor el panorama, Jorn daba vueltas, se detenía unos segundos y girábamos hacia el otro lado, planeaba un par de segundos y giro, así 10 veces. Me indico recoger los pies para aterrizar y bajarlos al llegar. Tiempo total: 4 minutos aproximadamente. ¿Creen en el destino, en las casualidades y en que todo esta mágicamente ligado? Yo si, bajando me abrace con Itzel muy emocionadas ambas y en la música de fondo estaba mi cantante favorito Gustavo Cerati con “Cosas imposibles”

Lo primero que te preguntan al aterrizar es si lo volverías a hacer y sin pensarlo dije que si, es de no mames, no puedo decir que mi vida cambio ese día, pero entendí que mis miedos son anclas que no me dejan atreverme, ¿por qué no hacer cosas?, ¿por qué no probar algo fuera de lo común?, ¿por qué decir siempre no? ¿por qué no sacar los monstruos del clóset, divertirte y reírte de ello?

Por supuesto me tome una cerveza, sentada con el sol pegando a todo en mi rostro, me felicite y me sonreí, tome un par de decisiones, UNO: como dice Cerati “quiero hacer cosas imposibles” practicar rappel por ejemplo, DOS: cuando cumpla cuarenta volveré a saltar.

Esta rana va conquistando sus miedos, a saltos, a gritos, a carcajadas, salten no se arrepentirán.